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jueves, febrero 26, 2026

Por qué los estudiantes no están creciendo en su ministerio juvenil (y cómo aumentar su disposición al cambio)


Todo pastor de jóvenes quiere ver a los estudiantes crecer espiritualmente.

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Planificamos grupos pequeños. Lanzamos estudios bíblicos. Organizamos retiros y viajes misioneros. Formamos líderes adultos solidarios. Todo está diseñado para hacer avanzar a los estudiantes en su caminar con Dios.

Entonces, ¿qué se hace cuando los estudiantes participan en todo y aún así no cambian?

Si su programación es sólida y sus líderes se preocupan profundamente, es posible que el problema no sea el modelo ministerial. El problema puede ser la preparación.

La verdad es easy: ninguna cantidad de programación puede transformar a un estudiante que no está listo para cambiar.

Como trabajadores juveniles, debemos mirar más allá de los eventos y el plan de estudios y centrarnos en lo que realmente impulsa el crecimiento espiritual. En LeaderTreks hablamos de tres factores clave de preparación para el cambio: actitud, conciencia y responsabilidad.

Aquí es donde el currículo intencional del ministerio juvenil y el discipulado relacional deben trabajar juntos: no solo eventos, sino una estrategia de formación clara.

Cuando los pastores de jóvenes evalúan estas áreas, van más allá de un enfoque único para el ministerio juvenil y comienzan a discipular a los estudiantes de manera private e intencional.

1. Actitud: ¿Quieren crecer?

El crecimiento espiritual comienza con el deseo. Si un estudiante tiene una actitud pasiva o resistente hacia su relación con Dios, ningún evento solucionará eso.

Haga preguntas que revelen el corazón:

  • ¿Qué sucede cuando tenemos una mala actitud hacia nuestra relación con Dios?
  • ¿Qué significa para usted ser “nuevo” en Cristo?

Escuche atentamente. Los estudiantes que estén listos para crecer mostrarán apertura, curiosidad y propiedad. Los estudiantes que no lo son pueden necesitar paciencia pastoral antes de necesitar otro programa.

2. Conciencia: ¿Ven su necesidad?

El cambio rara vez ocurre hasta que los estudiantes reconocen sus propias deficiencias.

Muchos adolescentes luchan no porque les falten oportunidades, sino porque les falta conciencia. Todavía no ven la brecha entre quiénes son y quién Dios los llama a ser.

Preguntar:

  • ¿Qué puede pasar cuando no somos conscientes de nuestras propias debilidades o patrones de pecado?

El crecimiento se acelera cuando los estudiantes desarrollan una honesta conciencia de sí mismos. Como líderes juveniles, debemos crear entornos seguros donde los estudiantes puedan examinar sus vidas sin miedo.

3. Responsabilidad: ¿Tienen apoyo?

El crecimiento espiritual no ocurre de forma aislada. Los estudiantes necesitan modelos positivos y relaciones saludables de responsabilidad.

Preguntar:

  • ¿Quiénes son dos o tres personas que conoces que modelan la madurez espiritual?
  • ¿Cuándo ha experimentado una responsabilidad saludable en su vida?
  • ¿Cuáles son los beneficios de la rendición de cuentas?

Si los estudiantes no pueden identificar modelos espirituales a seguir o una responsabilidad saludable, es posible que tengan dificultades para sostener el cambio, incluso si lo desean.

Más allá de la programación en la pastoral juvenil

Cuando los pastores de jóvenes comprenden la actitud, la conciencia y la responsabilidad de un estudiante, el discipulado se vuelve private. En lugar de simplemente agregar más eventos, comenzamos a abordar las barreras al cambio.

El crecimiento espiritual no se trata sólo de una mejor programación. Se trata de preparar corazones.

Si desea ver una transformación actual en su ministerio juvenil, comience por hacer mejores preguntas. Descubra dónde están realmente sus estudiantes y lidere desde allí.



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